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TITULO
EL TRANSIBERIANO, O COMO CRUZAR ASIA SIN BAJARTE DEL TREN (II)
LAD
LA FRONTERA RUSO-MONGOLA
Uno
de los capitulos mas sordidos de este trayecto fue el paso de la
frontera. Al llegar a la ultima ciudad rusa antes de Mongolia, llamada
Nauski, y que muchos de los pasajeros jamas olvidaran, paramos para
pasar el preceptivo control de aduanas.
Antes debo decir que visitar rusia por tu cuenta es un poco complicado
pues te piden todos los papeles imaginables, a saber: Pasarporte
que no caduque en los proximos seis meses, visado ruso que ademas
es carisimo, pero para que te den el visado necesitas una invitacion,
para lograr la invitacion tienes que apannartelas con una agencia
de viajes en Rusia, o con un hotel o albergue que te hagan el trapicheo,
ademas cuando llegas a rusia tienes que registrarte en una oficina
estatal y hay que annadir un seguro de viajes reconocido por Rusia.
Pero cuando ya has aterrizado y piensas que todo ha terminado te
dan un papelito, la famosa declaracion de bienes de la que hablamos
en el
articulo anterior. Ahi uno debe poner si transporta antiguedades,
equipos electronicos o de comunicaciones sofisticados, elementos
quimicos... vamos, lo que todos llevamos en nuestro equipaje. Y
tambien te piden que declares el dinero que llevas. Nosotros no
los hicimos siguiendo un sabio consejo de Repa. Al llegar pues a
Nauski, resulta que por pura casualidad habiamos guardado los mencionados
papeles, pero los teniamos sin sellar. Pensamos que no pasaria nada
pues habia otros pasajeros a los que les sucedia los mismo.
Yo dije que al entrar a Rusia tenia 220 dolares y que ahora me quedaban
20. Pero era mentira, aunque los aduanerosrusos lo saben. Como teniamos
ese papel sin sellar nos dijeron que no podiamos sacar moneda americana
del pais y que la debiamos cambiar por
rublos. Asi que durante dos horas estuvimos que si si, que si no
y nadie cambio. Pasamos otra vez la inspeccion. James, un ingles
que habia subido al tren en Irkustk y estaba en nuestra cabina tampoco
tenia el sello. A el y a mi el oficial ruso nos miro, nos cogio
las declaraciones y delante nuestra, mientras nos miraba fijamente,
las estrujo tirandolas a la papelera mientras parecia decir: !no
sabeis de la que os estoy librando! A Reparaz, que tiene mas suerte
que un tonto, no le miro si tenia o dejaba de tener sello. De pronto
en las cabinas vecinas comenzo a haber movimiento. Varios polacos,
una inglesa y un holandes fueron expulsados del tren por no tener
ese sello y no haber cambiado los dolares. Bien es cierto que algunos
espabilados reconocieron tener en su poder ceca de 600 dolares...
Luego nos enteramos que debieron pasar dos magnificas noches en
la popular Nauski, famosa por sus modelicos ciudadanos, buenos establecimientos
hoteleros y cumplidores e incorruptibles policias.
Semanas despues, cuando saliamos de Mongolia, nos comunicaron que
en el tren de la semana siguiente echaron a mas de 70 occidentales.
Unas francesas consiguieron pasar dando una pequenna propina a la
guardia de fronteras de 500 dolares. Al parecer estaban muy asustadas
y la guardia les hizo un justificante diciendoles que en un mes
podian regresar a por su dinero, que lo unico que no podian era
sacarlo del pais sin justificacion.
De Nauski pasamos a Sukbataar, la primera ciudad de Mongolia. Se
notaba que era otro pais. era la una de la madrugada y habia una
verbena con orquesta. Parecian fiestas de Arellano. Las caras de
unos
soldados mongoles, mal vestidos y con las piernas curvadas como
arcos nos dieron la bienvenida. Fuimos a dormir a las literas, nuestra
ultima noche en el tren. Con la mañana, que amenazaba lluvia,
llegamos a la capital de Mongolia, Ulan Bator, el Heroe Rojo.
LAD
NO HAY TIEMPO PARA ABURRIRSE
Los dias y las noches se acaban muy rapido en el tren. Primero te
fijas en las ciudades con nombres sugerentes, que pasan de largo
con su millones de habitantes ignorantes de las veces que las has
pronuciado, Perm, Yekaterimburgo, Krasnoyarsk, Irkutsk.... Te sobresaltas
ante los hitos geograficos(Urales, rio Yenisei, rio Ob, lago Baikal...).
El paisaje parece no cambiar en absoluto, pero se pasa de las montañas,
a la planicie y a las colinas mientras
se atraviesa Siberia.
Cada dia hay que adelantar el reloj una hora. El cuerpo lo va notando
y sumado al descontrol propio del tren hace que uno no se pueda
aburrir en el transiberiano. Si se busca dialogo lo encuentras,
tranquilidad, diversion... Se conoce a gente a la que nunca volveras
a ver. Ante esta situacion a uno le cuentan cosas que esas personas
no dirian a nadie, y uno tambien se sincera con los demas.
Es un viaje que habia que hacer y sin duda, volveria a repetirlo.
Un saludo y nos encontramos en el proximo articulo.
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